Grenzüberschreitung und Nichtung im zweiten
ókumenischen
Zeitalter, tesis doctoral, Constanza 1994, pág.
Sloterdijk - Esferas - v3
, pág.
33.
435Ibid. , pág. 34.
436Ibid. , pág. 35.
437Cfr. Boris Groys, Gesamtkunstwerk Stalin. Die gespaltene KuUur in der Sowjetunion, Mú-
nich/Viena 1988.
438Gaston Bachelard, Poetik desRaumes, Munich 1960, pág. 132; «El mundo es un nido». [La
poética del espacio, FCE, Madrid 1993. ]
439Cfr. Esferas ii, Globos, capítulo 8, apartado 27, «La gran transformación inmunológica.
En camino a las sociedades deparedesfinas», págs. 863-872.
40Cfr. Hans Hattenhauer, Europáische Rechtsgeschichte, Heidelberg 1994, pág. 7. [Expresión
usual en alemán. (N. del T. )]
41Cfr. Roberto Esposito, Immunitas. Protezione e negazione della vita, Turín 2002, pág. 13. 4JFriedrichNietzsche,AsíhablóZaratustraI, «Delastrestransformaciones».
43Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra ni, «De los tres males» 2.
4Marshall McLuhan, Die magischen Kanále, o. c. , pág. 135.
43Esto es lo que tenía presente Le Corbusier cuando en Vers une Architecture escribió que
la vivienda del «ser humano selecto» y creador tenía que ofrecerle «un espacio claro y cerra do, para poderse sumergir con tranquilidad en su trabajo; la solución de este problema es esencial para la salud de la élite», en: Ausblick auf eine Architektur, Berlín/Frankfurt/Viena 1963, pág. 34.
46Cfr. la deducción supratemporal (y a la vez historizante) de Walter Benjamín del inte rior a partir de la protoescena intrauterina, en: Das Passagen-Werk, Gesammelte Schriften V. 1, Frankfurt 1989, pág. 292.
47Sobre el motivo, introducido por D. H. Lawrence, del paraguas que extienden los se res humanos sobre sí para protegerse y en el que hacen agujeros y rajas los artistas para de jar que entre una «corriente de aire desde el caos», cfr. Gilíes Deleuze, Félix Guattari, Was ist
Philosophie? , Frankfurt 1996, págs. 241-242. [¿Qué es lafilosofía? , Anagrama, Barcelona 1993. ] 48Sobre la fenomenología del nido cfr. Gastón Bachelard, Poetik des Raumes, o. c. , págs.
119-133.
49Cfr. Markus Grob, Tun derArchitektur, Stuttgart 1997, así como Stephan Isphording, Das
kleine Hausfu r Singles, Petare und altere Menschen, Munich 2002.
450Esto lo ha declarado Vilém Flusser en uno de sus textos más ágiles: «La cama», en: Din-
ge und Undinge. Phánomenologische Skizzen, Munich 1993, págs. 89-109. 431EmstBloch,DasPrinzipHoffnung,volumenII, cuartaparte,«Esquemasdeunmundo
mejor», Frankfurt 1959, pág. 845; ambos tipos, cristal de muerte (pirámide) y árbol de vida (ca tedral gótica) representan, según Bloch, los polos extremos de las «utopías arquitectónicas».
452Ibid. , pág. 850.
453Evangelio según san Mateo 8,20.
454Evangelio según sanJuan 16,32. «Y no estoy solo, porque el Padre está conmigo. » 435Cfr. Peter Sloterdijk, «¿Cómo rozamos el sueño del mundo? Conjeturas sobre el des
pertar», en: Weltfremdheit, Frankfurt, séptima edición 2002, págs. 326-381; así como Emst
694
Bloch, Viele Kammem im Welthaus, Friedrich Dieckmann yJürgen Teller eds. , Frankfurt 1994. 45*Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra III, «De los tres males» 2.
457Sobre el despertar de la autohipnosis monoteísta y la comprensión de la inutilidad in-
munológica del Dios infinito cfr. Esferas ii, Globos, págs. 481-484.
458Le Corbusier, Ausblick aufeineArchitektur, o. c. , pág. 166.
TMIbid. , pág. 167.
4150Oeuvre complete 1910-1929, Zúrich 1967, págs. 45-s. (Orden de las partes de la frase inver
tido. )
461Edgar Wedepohl, «La colonia Weissenhof de la exposición del Werkbund “La vivien
da” en Stuttgart 1927», en: Wasmuths Monatsheftefür Baukunstxi, 1927, págs. 396-ss. La reacción de la prensa de entonces a la exposición de Stuttgart fue, por lo demás, casi sin excepción, positiva; sólo a partir de 1933 se llevaron a cabo denuncias, cuyas repercusiones fueron per ceptibles hasta en la época de posguerra.
462R u d o l f A r n h e i m , Die Dynamik der architektonischen Forrn: Gestützt auf die 1975 an der Coo- per Union gehaltenen Mary Duke Biddle Lectures, C o l o n i a 1980, págs. 151-ss.
^Emst Bloch, Das Prinzip Hoffnung, o. c. , pág. 859.
^Georg Simmel, Philosophie des Geldes, Frankfurt 1989, pág. 714.
465El Lissitzky, 1929, Russland: Architekturfür eine Weltreuolution, Braunschweig/Wiesbaden
1989, págs. 46 y 48. 46Ibid. , pág. 47.
467Cfr. Ulf Poschardt, Über Sportwagen, Berlín 2002, págs. 29-ss.
468Cfr. Anthony Vidler, The Architectural Uncanny, Cambridge, Mass. , 1992; alemán: un- HEIMlich. Über das Unbehagen in der modemen Architektur, H a m b u r g o 2002.
469Cfr. Robert Kronenburg, «Arquitectura moderna para un habitar variable», en: Living in Motion. Design und Architekturfürflexibles Wohnen, catálogo de exposición, Weil am Rhein 2002, págs. 18-77.
470R. Buckminster Fuller, «Dymaxion House. Conferencia en la Architectural League, N. Y. C. , 1929», en: Your Private Sky. R. Buckminster Fuller. Diskurs, Zúrich 2001, pág. 90.
471Ibid. , págs. 90-91.
472H. van der Laan, Der architektonische Raum, o. c. , pág. 4.
47SR. Buckminster Fuller, Your Private Sky, o. c. , pág. 92.
474Ibid. , pág. 98.
475Cfr. Adolf Max Vogt, Le Corbusier, der edle Wilde. Zur Archáologie der Modeme, Braunsch
weig/Wiesbaden 1996, págs. 67-ss.
476Velimir Chlebnikow, Werke. Poesie Prosa Schriften Briefe, Peter Urban ed. , Reinbeck
(Hamburgo) 1985, parte 2, «Escritos en prosa Cartas», págs. 229y 236-237; los armazones-casas de Chlebnikow, llenos de celdas de cristal aparcadas y apiladas, son espumas urbanas perfec tas, en cada una de cuyas burbujas concretas vive un individuo, viaja, descansa. «En cada ciu dad había una osamenta de hierro, llena hasta la mitad, que esperaba a sus habitantes vitreos; y que, en el negro vacío de sus celdas para cajas de cristal insertables, que se habían conver tido en moneda de cambio, recordaba un esqueleto sin músculos. . . Pasaban flotando cu biertas completamente cargadas de habitantes del cristal. . . Se podía dar el caso de que al guien poseyera dos o tresjaulas», ibid. , pág. 237.
695
47 R. Buckminster Fuller, Your Prívate Sky, o. c. , pág. 97. 47*Ibid. , pág. 103.
479Ibid. , pág. 105.
480Ibid. , pág. 106.
481Véronique Patteeuw, «The Conspiracy Against the City. Lieven de Cauter in Conversa- don with Richard Plunz», en: Een Stad in Beweging/ Une ville en mouvement /A Moving City, Bru selas 1998, pág. 230.
482El típo de construcción del «portable cottage», o de la cabaña colonial, surgió en In glaterra en tomo a 1830; cfr. Matthias Ludwig, Mobile Architektur. Geschichte und Entwicklung transportabler und modularer Bauten, Stuttgart 1998, págs. 20-ss.
483Cfr. David Weinberger, Small pieces looselyjoined. A unified theory of the web, Cambridge, Mass. 2002, capítulo 5, «Togethemess», págs. 95-120.
484Cfr. Jeremy Rifkin, Access. Das Verschwinden des Eigentums, Frankfurt/Nueva York 2000, capítulo 7, «Acceso como forma de vida», págs. 154-180.
485Cfr. Peter Schefe, «Prolegómenos a una agentología. ¿Magia, metáfora o montaje? », en: HyperKult. Geschichte, Theorie und Kontext digitaler Medien, Wolfgang Coy/Christoph Tho- len/Martín Wamke eds. , Basilea/Frankfurt 1997, págs. 411-432.
486Bill Gates, Der Weg nach vom. Die Zukunft der Jnformationsgeseüschaft, Hamburgo 1995, capítulo 10, «Cyber-hogar», págs. 297-327.
^Jeremy Rifkin, Access, o. c. , pág. 164.
48Reinhold Grether, Sehnsucht nach WeltkuUur.
Grenzüberschreitung und Nichtung im zweiten ókumenischen Zeitalter, tesis doctoral, Constanza 1994, pág. 100.
489Cfr. supra págs. 260-274.
490DavidS. Landes, WohlstandundArmutderNationen. Warumdieeinenreichunddieanderen armsind, Berlín 1999, pág. 23.
491Véase supra, pág. 79-80.
492Cfr. Siegfried Giedion, Raum, Zeit, Architektur. Die Entstehung einer neuen Tradition, Zú- rich/Múnich 1992.
493Cfr. Doris Weigel, Die Einraumwohnung ais ráumliches Manifest der Modeme. Untesuchun- gen zum Innenraum der dreissigerJahre, Schliengen 1996.
494Gabriel Tarde, Die GesetzederNachahmung, o. c. , pág. 87.
495Sobre la historia común del serialismo, estandarización, ingeniería y guerra moderna instruye el trabajo de Peter Berz, 08/15. Ein Standard des 20. Jahrhunderts, Múnich 2001.
496Literalmente: «Proun es el punto de trasbordo de pintura a arquitectura».
497Gottfried Semper, Kleine Schrifien, Manfred y Hans Semper eds. , Berlín/Stuttgart 1884, reimpresión Mittenwald 1979, pág. 422.
498Desde puntos de vista constructivistas, la definición de la unidad elemental arquitectó nica como célula o átomo-hábitat tiene más posibilidades de desarrollo que los intentos de semiódcos de concebir como habitación la unidad más pequeña del texto construido, por lo que habría que colocarla como un nombre o sustantivo en una proposición arquitectónica completa, es decir, en un edificio. Cfr. Fredericjameson, Postmodemism, or, The Cultural Logic ofLate Capitalism, Londres/Nueva York 1991, págs. 105-ss.
49Cfr. EsferasI, Burbujas, págs. 64-ss.
696
^Rarl Marx, Der achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte, en: Marx/Engels Werke, volumen 8, Berlín 1969, pág. 198. [El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, Alianza Editorial, Madrid 2003. ]
501Ibid.
TMIbid.
505Ibid. , pág. 201.
^Hermann Broch, Die Schuldlosen. Román in elfErzáhlungen (1950), Frankfurt 1977, pág. 52.
El mismo enunciado: «[. . . ] jugaban unjuego común de obnubilamiento» (ibid. , pág. 247) puede aplicarse tanto a parejas como a unidades sociales más amplias, hasta llegar al forma to de naciones y alianzas de naciones.
505«Un homme seul est toujours en mauvaise compagnie», Paul Valéry, L'Idéefixe ou Deux hommes á la mer (1932); alemán: Diefixe Idee oder Zwei Mánner am Meer, en: Werke, Frankfurter Ausgabe, volumen 2, Frankfurt 1990, pág. 24.
506Esferas I, Burbujas, capítulo 2, «Entre rostros. Sobre la emergencia de la esfera íntima interfa cial», especialmente págs. 181-195; la expresión facialidad [Gesichtlichkeit] es una traducción del término de Deleuze/Guattari visagéitéáe Mille Plateaux, París 1980.
507EsferasI, Burbujas, capítulo 2, pág. 192.
508Elias Canetti, Die Provinz des Menschen. Aufzeichnungen 1942-1972, Múnich/Viena 1973, pág. 232.
m«Je voudrais toute ma vie habiter ce qu’ils appellent leurs cellules», citado por Adolf Max Vogt, Le Corbusier, der edle Wilde, o. c. , pág. 27.
5,0 Sobre el nihilismo metabólico cfr. Reinhold Grether, Sehnsucht nach Weltkultur, o. c. , págs. 98-ss.
51«Aforismos del wastebook de Hegel» (1803-1806), en: G. W. F. Hegel, Werke in zwanzig Bánden, volumen 2, «Escritos de Jena 1801-1807», Frankfurt 1970, pág. 547.
5,2Para la conexión entre silencio e individualización originaria en la gran cultura, cfr. su- pra, págs. 294-297, así como Esferas I, excurso 1, « Transmisión de pensamientos», págs. 245-250.
515La fórmula, por lo que sabemos, se remonta al cineasta francés Ariel Wizman, influido por Lévinas, que articula con ello sus experiencias como discjockey.
514La expresión biofonía la introduce Avital Ronell en su obra Das Telefonbuch. Technik Schizüphrenie Elektrische Rede (original inglés Lincoln, Nebraska 1989), Berlín 2001, pág. 19.
515Cfr. nuestra re-interpretación de la historia bíblica de la creación de Adán en expresio nes de una diádica radicalizada, en: Esferas i, «Introducción. Los aliados o: La comuna exha lada», págs. 39-51.
516Cfr. supra capítulo 1, C, apartado 8, sobre el thanatotopo y su transformación hete- rológica, págs. 352-ss.
517Betty Dodson, Sexforone. DieLust am eigenen Kórper, Munich 1989, pág. 12. [Sexopara uno: el placer del autoerotismo, Temas de Hoy, Madrid 1989. ]
518Volker Grasmuck, « “Solo, pero no solitario” - La generación-otaku. Sobre algunas ten dencias nuevas en la cultura popular y mediática japonesa», en: Norbert Bolz/Friedrich Kit- tler/Christoph Tholen eds. , Computer ais Médium, Munich 1994, págs. 267-296.
519 El avance más importante en esta dirección lo inició Elias Canetti en Masa y poder, al diluir el concepto de masa en tantos matices que ya no podía hablarse de un sentido unita
697
rio de la expresión. Deleuze y Guattari dieron un paso más, introduciendo la diferenciación entre multitudes molares y moleculares. Lo que nosotros llamamos espumas reproduce un aspecto de la molecularidad deleuziana. Conectando con Deleuze y Guattari, Negri y Hardt sustituyeron «masa» por «multitud» en su libro Imperio. Con ello, la despedida de la ideolo gía de la masa tendría que ser un hecho consumado, también entre los restos de las izquier das, capaces aún de teoría.
520Cfr. Emil Kaufmann, «Proyectos arquitectónicos de la época de la Revolución France sa», en: Zeitschrift für bildende Kunst 63, 1929/30, págs. 38-46; Antonio Hernández, Grundsátze einer Ideengeschichte derfranzósischen Architekturtheorie von 1650-1800, Basilea 1972. El término ar quitectura de la revolución no sólo es equívoco desde el punto de vista cronológico, sino tam bién objetivamente, dado que los proyectos correspondientes apenas tienen relación con las ideas de 1789, sino que, al contrario, muestran inequívocamente improntas de motivos masó nicos, pitagóricos y platónicos.
521Respecto al punto de vista de los conservadores, que nunca tendría que haber ma durado, cfr. Hans Sedlmayr, «La esfera como edificio, o: Lo sin fundamento», en: Das Werk des Künstlers i, 1939/40, págs. 279-310; así como en: Klausjan Philipp (ed. ), Revolutionsarchi- tektur. Transformation und Utopie des Raums in der Franzósischen Revolution. Von der Zerstórung der Kónigsstatuen zur republikanischen Idealstadt, Braunschweig/Wiesbaden 1994, págs. 125- 154.
''"Según Denis Richet, «Asambleas revolucionarias», en: Kritisches Wórterbuch derFranzósis- chen Revolution, Fran^ois Furet y Mona Ozouf eds. , volumen n, «Instituciones e innovaciones, ideas, interpretaciones y representaciones», Frankfurt 1996, págs. 850-862, aquí pág. 853.
52,Cfr. , entre otros, Hans Christian Harten, o. c. , págs. 213-217.
524Citado por Walter Markow, Albert Soboul, 1789. Die GrosseRevolution derFranzosen, Colo nia 1977, pág. 131.
525Hans Christian Harten, o. c. , págs. 20-29.
526Cfr. Mona Ozouf, Das Pantheon. Freiheit Gleichheit Brüderlichkeit. Zweifranzósische Gedácht- nisorte, Berlín 1996, págs. 7-38.
S27Cfr. Eduard Pommier, «El Louvre como cementerio del arte del mundo», en: Gottfried
F l i e d l , Die Erfindung des Museums. Anfdnge der bürgerlichen Museumsidee in dr Franzósischen Revo lution, Viena 1996, págs. 7-25.
528Cfr. Mona Ozouf, Das Pantheon, o. c. , pág. 31.
s29En su Kommunikologie, Vilém Flusser ha relacionado el tipo de los «discursos de anfitea tro» con el concepto de totalitarismo; cfr. o. c. , págs. 27-28.
. vioPara la interpretación de este acontecimiento en el marco de la historia de la levitación moderna, cfr. infra, págs. 539-ss.
5,1 Ya el 12 de junio de 1790, durante los preparativos para la fiesta de la Federación, Ma- rat había agitado contra la falacia de la unidad en su gaceta Vami du peuple. «Se os entre tiene con las palabras libertad y unión, mientras ya se prepara en secreto la guerra contra nosotros». Por eso, los auténticos amigos de la patria habrían de excluir de la fiesta tanto a
los indiferentes como a los cobardes y traidores. Marat reconoce exclusivamente clases mo rales y psicopolíticas, no aquellas que todavía se definen por la «posición en el proceso pro ductivo».
698
52Cfr. Esteban Buch, Beethovens Neunte. Eine Biographie, Berlín/Munich 2000, primera par te, «El nacimiento de la música estatal moderna», págs. 19-126.
53La diferenciación entre reuniones públicas en espacios cerrados y al aire libre es sig nificativa tanto en el artículo 8 de la Constitución alemana como en la ley de reunión, ya que el principio de que todos los alemanes tienen el derecho de reunirse pacíficamente y sin ar mas sin previa notificación o permiso, puede ser limitado por ley en caso de reuniones al ai re libre. Cfr. Helmut Ridder/Michael Breitbach/Ulli Rühl/Frank Steinmeier, Versammlungs- recht. Kommentar, Baden-Baden 1992; así como Martin Quilisch, Die demokratische Versammlung. Zur Rechtsnatur der Ordnungsgewalt des Leiters óffentlicher Versammlungen - Zugleich ain Beitrag zu enier Theorie der Versammlungsfrehei/, Berlín 1970.
54Que a los impulsores del movimiento olímpico temprano no se les ocultaba su carác ter de renacimiento lo atestigua, entre otros, el escrito del pedadogo deportivo francés Phi- lippe Daryl, Renaissance physique, París 1888. Sobre el antiguo sistema del circo cfr. Karl-Wil- helm Weeber, Panem et circenses. Massenunterhaltung ais Politik im alten Rom, Maguncia 1944; Paul Veyne, Le pain et le cirque. Sociologie historiqne d'un pluralisme politique, París 1976; Cle- mens Heucke, Circus und Hippodrom ais politischer Raum. Untersuchungen zum grossen Hippo- drom von Konstantinopel und zu entsprechenden Anlagen in spátantiken Kaiserresidenzen, Hildes- heim/Zúrich/Nueva York 1994.
w Gunter Gebauer, «Olimpia como utopía», en: Olympische Spiele - die andere Utopie der Mo- deme. Olympia zwischen Kult und Droge, Frankfurt 1996, pág. 10.
536Cfr. Klaus Deinet, Die mimetische Revolution oder Diefranzósische Linke und die Re-Inszenie- rung derFranzósischen Revolution im neunzehntenJahrhundert (1830-1871), Stuttgart 2001; Franqois Furet, 1789- Jenseits des Mythos, Hamburgo 1989.
57Elias Canetti, Masse und Macht, o. c. , págs. 53-s.
5WIbid. , págs. 29-s.
539Para la tradición alemana cfr. George L. Mosse, Die Nationalisierung der Massen. Politis-
che Symbolik und Massenbewegungen in Deutschland von den Napoleonischen Kriegen bis zum Dritten
Reich, Frankfurt 1976.
34,1 De todos modos, se ha hecho observar, con razón, que el ir de paseo, por lo demás una
actividad poco americana, como mejor se puede practicar hoy en Estados Unidos es en el Shopping Malí también una transformación del Jlaneur, cfr. Arthur Kroker/Marieluise Kro- ker/David Cook, Panik-Enzyklopadie, Viena 1999, pág. 90.
541La única excepción digna de ser nombrada: los planos de Albert Speer para el Estadio Alemán en el terreno de la asamblea general del partido del Reich en Núremberg, que ha bía de servir como emplazamiento definitivo de losJuegos Olímpicos pangermánicos, pre veían una instalación en U grecizante con una altura de tribuna de casi 100 metros y una ca pacidad para 400. 000 espectadores; los trabajos para ello no fueron más allá de la excavación de la fosa de la obra, hoy un lago dragado. Según Alex Scobie (Hitlers State Architecture: The Impact of Classical Antiquity, Pennsylvania State University, Park y Londres 1990, págs. 79-s. ), también en ese proyecto los elementos de estilo romanos prevalecían sobre los griegos. La autobiografía de Speer confirma esa interpretación, aunque se remita, a la vez, a las impre siones sacadas del estadio panatenaico restaurado durante un viaje por Grecia en 1935. Cfr. Albert Speer, Erinnerungen, Berlín 1969, pág. 76.
435Ibid. , pág. 34.
436Ibid. , pág. 35.
437Cfr. Boris Groys, Gesamtkunstwerk Stalin. Die gespaltene KuUur in der Sowjetunion, Mú-
nich/Viena 1988.
438Gaston Bachelard, Poetik desRaumes, Munich 1960, pág. 132; «El mundo es un nido». [La
poética del espacio, FCE, Madrid 1993. ]
439Cfr. Esferas ii, Globos, capítulo 8, apartado 27, «La gran transformación inmunológica.
En camino a las sociedades deparedesfinas», págs. 863-872.
40Cfr. Hans Hattenhauer, Europáische Rechtsgeschichte, Heidelberg 1994, pág. 7. [Expresión
usual en alemán. (N. del T. )]
41Cfr. Roberto Esposito, Immunitas. Protezione e negazione della vita, Turín 2002, pág. 13. 4JFriedrichNietzsche,AsíhablóZaratustraI, «Delastrestransformaciones».
43Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra ni, «De los tres males» 2.
4Marshall McLuhan, Die magischen Kanále, o. c. , pág. 135.
43Esto es lo que tenía presente Le Corbusier cuando en Vers une Architecture escribió que
la vivienda del «ser humano selecto» y creador tenía que ofrecerle «un espacio claro y cerra do, para poderse sumergir con tranquilidad en su trabajo; la solución de este problema es esencial para la salud de la élite», en: Ausblick auf eine Architektur, Berlín/Frankfurt/Viena 1963, pág. 34.
46Cfr. la deducción supratemporal (y a la vez historizante) de Walter Benjamín del inte rior a partir de la protoescena intrauterina, en: Das Passagen-Werk, Gesammelte Schriften V. 1, Frankfurt 1989, pág. 292.
47Sobre el motivo, introducido por D. H. Lawrence, del paraguas que extienden los se res humanos sobre sí para protegerse y en el que hacen agujeros y rajas los artistas para de jar que entre una «corriente de aire desde el caos», cfr. Gilíes Deleuze, Félix Guattari, Was ist
Philosophie? , Frankfurt 1996, págs. 241-242. [¿Qué es lafilosofía? , Anagrama, Barcelona 1993. ] 48Sobre la fenomenología del nido cfr. Gastón Bachelard, Poetik des Raumes, o. c. , págs.
119-133.
49Cfr. Markus Grob, Tun derArchitektur, Stuttgart 1997, así como Stephan Isphording, Das
kleine Hausfu r Singles, Petare und altere Menschen, Munich 2002.
450Esto lo ha declarado Vilém Flusser en uno de sus textos más ágiles: «La cama», en: Din-
ge und Undinge. Phánomenologische Skizzen, Munich 1993, págs. 89-109. 431EmstBloch,DasPrinzipHoffnung,volumenII, cuartaparte,«Esquemasdeunmundo
mejor», Frankfurt 1959, pág. 845; ambos tipos, cristal de muerte (pirámide) y árbol de vida (ca tedral gótica) representan, según Bloch, los polos extremos de las «utopías arquitectónicas».
452Ibid. , pág. 850.
453Evangelio según san Mateo 8,20.
454Evangelio según sanJuan 16,32. «Y no estoy solo, porque el Padre está conmigo. » 435Cfr. Peter Sloterdijk, «¿Cómo rozamos el sueño del mundo? Conjeturas sobre el des
pertar», en: Weltfremdheit, Frankfurt, séptima edición 2002, págs. 326-381; así como Emst
694
Bloch, Viele Kammem im Welthaus, Friedrich Dieckmann yJürgen Teller eds. , Frankfurt 1994. 45*Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra III, «De los tres males» 2.
457Sobre el despertar de la autohipnosis monoteísta y la comprensión de la inutilidad in-
munológica del Dios infinito cfr. Esferas ii, Globos, págs. 481-484.
458Le Corbusier, Ausblick aufeineArchitektur, o. c. , pág. 166.
TMIbid. , pág. 167.
4150Oeuvre complete 1910-1929, Zúrich 1967, págs. 45-s. (Orden de las partes de la frase inver
tido. )
461Edgar Wedepohl, «La colonia Weissenhof de la exposición del Werkbund “La vivien
da” en Stuttgart 1927», en: Wasmuths Monatsheftefür Baukunstxi, 1927, págs. 396-ss. La reacción de la prensa de entonces a la exposición de Stuttgart fue, por lo demás, casi sin excepción, positiva; sólo a partir de 1933 se llevaron a cabo denuncias, cuyas repercusiones fueron per ceptibles hasta en la época de posguerra.
462R u d o l f A r n h e i m , Die Dynamik der architektonischen Forrn: Gestützt auf die 1975 an der Coo- per Union gehaltenen Mary Duke Biddle Lectures, C o l o n i a 1980, págs. 151-ss.
^Emst Bloch, Das Prinzip Hoffnung, o. c. , pág. 859.
^Georg Simmel, Philosophie des Geldes, Frankfurt 1989, pág. 714.
465El Lissitzky, 1929, Russland: Architekturfür eine Weltreuolution, Braunschweig/Wiesbaden
1989, págs. 46 y 48. 46Ibid. , pág. 47.
467Cfr. Ulf Poschardt, Über Sportwagen, Berlín 2002, págs. 29-ss.
468Cfr. Anthony Vidler, The Architectural Uncanny, Cambridge, Mass. , 1992; alemán: un- HEIMlich. Über das Unbehagen in der modemen Architektur, H a m b u r g o 2002.
469Cfr. Robert Kronenburg, «Arquitectura moderna para un habitar variable», en: Living in Motion. Design und Architekturfürflexibles Wohnen, catálogo de exposición, Weil am Rhein 2002, págs. 18-77.
470R. Buckminster Fuller, «Dymaxion House. Conferencia en la Architectural League, N. Y. C. , 1929», en: Your Private Sky. R. Buckminster Fuller. Diskurs, Zúrich 2001, pág. 90.
471Ibid. , págs. 90-91.
472H. van der Laan, Der architektonische Raum, o. c. , pág. 4.
47SR. Buckminster Fuller, Your Private Sky, o. c. , pág. 92.
474Ibid. , pág. 98.
475Cfr. Adolf Max Vogt, Le Corbusier, der edle Wilde. Zur Archáologie der Modeme, Braunsch
weig/Wiesbaden 1996, págs. 67-ss.
476Velimir Chlebnikow, Werke. Poesie Prosa Schriften Briefe, Peter Urban ed. , Reinbeck
(Hamburgo) 1985, parte 2, «Escritos en prosa Cartas», págs. 229y 236-237; los armazones-casas de Chlebnikow, llenos de celdas de cristal aparcadas y apiladas, son espumas urbanas perfec tas, en cada una de cuyas burbujas concretas vive un individuo, viaja, descansa. «En cada ciu dad había una osamenta de hierro, llena hasta la mitad, que esperaba a sus habitantes vitreos; y que, en el negro vacío de sus celdas para cajas de cristal insertables, que se habían conver tido en moneda de cambio, recordaba un esqueleto sin músculos. . . Pasaban flotando cu biertas completamente cargadas de habitantes del cristal. . . Se podía dar el caso de que al guien poseyera dos o tresjaulas», ibid. , pág. 237.
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47 R. Buckminster Fuller, Your Prívate Sky, o. c. , pág. 97. 47*Ibid. , pág. 103.
479Ibid. , pág. 105.
480Ibid. , pág. 106.
481Véronique Patteeuw, «The Conspiracy Against the City. Lieven de Cauter in Conversa- don with Richard Plunz», en: Een Stad in Beweging/ Une ville en mouvement /A Moving City, Bru selas 1998, pág. 230.
482El típo de construcción del «portable cottage», o de la cabaña colonial, surgió en In glaterra en tomo a 1830; cfr. Matthias Ludwig, Mobile Architektur. Geschichte und Entwicklung transportabler und modularer Bauten, Stuttgart 1998, págs. 20-ss.
483Cfr. David Weinberger, Small pieces looselyjoined. A unified theory of the web, Cambridge, Mass. 2002, capítulo 5, «Togethemess», págs. 95-120.
484Cfr. Jeremy Rifkin, Access. Das Verschwinden des Eigentums, Frankfurt/Nueva York 2000, capítulo 7, «Acceso como forma de vida», págs. 154-180.
485Cfr. Peter Schefe, «Prolegómenos a una agentología. ¿Magia, metáfora o montaje? », en: HyperKult. Geschichte, Theorie und Kontext digitaler Medien, Wolfgang Coy/Christoph Tho- len/Martín Wamke eds. , Basilea/Frankfurt 1997, págs. 411-432.
486Bill Gates, Der Weg nach vom. Die Zukunft der Jnformationsgeseüschaft, Hamburgo 1995, capítulo 10, «Cyber-hogar», págs. 297-327.
^Jeremy Rifkin, Access, o. c. , pág. 164.
48Reinhold Grether, Sehnsucht nach WeltkuUur.
Grenzüberschreitung und Nichtung im zweiten ókumenischen Zeitalter, tesis doctoral, Constanza 1994, pág. 100.
489Cfr. supra págs. 260-274.
490DavidS. Landes, WohlstandundArmutderNationen. Warumdieeinenreichunddieanderen armsind, Berlín 1999, pág. 23.
491Véase supra, pág. 79-80.
492Cfr. Siegfried Giedion, Raum, Zeit, Architektur. Die Entstehung einer neuen Tradition, Zú- rich/Múnich 1992.
493Cfr. Doris Weigel, Die Einraumwohnung ais ráumliches Manifest der Modeme. Untesuchun- gen zum Innenraum der dreissigerJahre, Schliengen 1996.
494Gabriel Tarde, Die GesetzederNachahmung, o. c. , pág. 87.
495Sobre la historia común del serialismo, estandarización, ingeniería y guerra moderna instruye el trabajo de Peter Berz, 08/15. Ein Standard des 20. Jahrhunderts, Múnich 2001.
496Literalmente: «Proun es el punto de trasbordo de pintura a arquitectura».
497Gottfried Semper, Kleine Schrifien, Manfred y Hans Semper eds. , Berlín/Stuttgart 1884, reimpresión Mittenwald 1979, pág. 422.
498Desde puntos de vista constructivistas, la definición de la unidad elemental arquitectó nica como célula o átomo-hábitat tiene más posibilidades de desarrollo que los intentos de semiódcos de concebir como habitación la unidad más pequeña del texto construido, por lo que habría que colocarla como un nombre o sustantivo en una proposición arquitectónica completa, es decir, en un edificio. Cfr. Fredericjameson, Postmodemism, or, The Cultural Logic ofLate Capitalism, Londres/Nueva York 1991, págs. 105-ss.
49Cfr. EsferasI, Burbujas, págs. 64-ss.
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^Rarl Marx, Der achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte, en: Marx/Engels Werke, volumen 8, Berlín 1969, pág. 198. [El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, Alianza Editorial, Madrid 2003. ]
501Ibid.
TMIbid.
505Ibid. , pág. 201.
^Hermann Broch, Die Schuldlosen. Román in elfErzáhlungen (1950), Frankfurt 1977, pág. 52.
El mismo enunciado: «[. . . ] jugaban unjuego común de obnubilamiento» (ibid. , pág. 247) puede aplicarse tanto a parejas como a unidades sociales más amplias, hasta llegar al forma to de naciones y alianzas de naciones.
505«Un homme seul est toujours en mauvaise compagnie», Paul Valéry, L'Idéefixe ou Deux hommes á la mer (1932); alemán: Diefixe Idee oder Zwei Mánner am Meer, en: Werke, Frankfurter Ausgabe, volumen 2, Frankfurt 1990, pág. 24.
506Esferas I, Burbujas, capítulo 2, «Entre rostros. Sobre la emergencia de la esfera íntima interfa cial», especialmente págs. 181-195; la expresión facialidad [Gesichtlichkeit] es una traducción del término de Deleuze/Guattari visagéitéáe Mille Plateaux, París 1980.
507EsferasI, Burbujas, capítulo 2, pág. 192.
508Elias Canetti, Die Provinz des Menschen. Aufzeichnungen 1942-1972, Múnich/Viena 1973, pág. 232.
m«Je voudrais toute ma vie habiter ce qu’ils appellent leurs cellules», citado por Adolf Max Vogt, Le Corbusier, der edle Wilde, o. c. , pág. 27.
5,0 Sobre el nihilismo metabólico cfr. Reinhold Grether, Sehnsucht nach Weltkultur, o. c. , págs. 98-ss.
51«Aforismos del wastebook de Hegel» (1803-1806), en: G. W. F. Hegel, Werke in zwanzig Bánden, volumen 2, «Escritos de Jena 1801-1807», Frankfurt 1970, pág. 547.
5,2Para la conexión entre silencio e individualización originaria en la gran cultura, cfr. su- pra, págs. 294-297, así como Esferas I, excurso 1, « Transmisión de pensamientos», págs. 245-250.
515La fórmula, por lo que sabemos, se remonta al cineasta francés Ariel Wizman, influido por Lévinas, que articula con ello sus experiencias como discjockey.
514La expresión biofonía la introduce Avital Ronell en su obra Das Telefonbuch. Technik Schizüphrenie Elektrische Rede (original inglés Lincoln, Nebraska 1989), Berlín 2001, pág. 19.
515Cfr. nuestra re-interpretación de la historia bíblica de la creación de Adán en expresio nes de una diádica radicalizada, en: Esferas i, «Introducción. Los aliados o: La comuna exha lada», págs. 39-51.
516Cfr. supra capítulo 1, C, apartado 8, sobre el thanatotopo y su transformación hete- rológica, págs. 352-ss.
517Betty Dodson, Sexforone. DieLust am eigenen Kórper, Munich 1989, pág. 12. [Sexopara uno: el placer del autoerotismo, Temas de Hoy, Madrid 1989. ]
518Volker Grasmuck, « “Solo, pero no solitario” - La generación-otaku. Sobre algunas ten dencias nuevas en la cultura popular y mediática japonesa», en: Norbert Bolz/Friedrich Kit- tler/Christoph Tholen eds. , Computer ais Médium, Munich 1994, págs. 267-296.
519 El avance más importante en esta dirección lo inició Elias Canetti en Masa y poder, al diluir el concepto de masa en tantos matices que ya no podía hablarse de un sentido unita
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rio de la expresión. Deleuze y Guattari dieron un paso más, introduciendo la diferenciación entre multitudes molares y moleculares. Lo que nosotros llamamos espumas reproduce un aspecto de la molecularidad deleuziana. Conectando con Deleuze y Guattari, Negri y Hardt sustituyeron «masa» por «multitud» en su libro Imperio. Con ello, la despedida de la ideolo gía de la masa tendría que ser un hecho consumado, también entre los restos de las izquier das, capaces aún de teoría.
520Cfr. Emil Kaufmann, «Proyectos arquitectónicos de la época de la Revolución France sa», en: Zeitschrift für bildende Kunst 63, 1929/30, págs. 38-46; Antonio Hernández, Grundsátze einer Ideengeschichte derfranzósischen Architekturtheorie von 1650-1800, Basilea 1972. El término ar quitectura de la revolución no sólo es equívoco desde el punto de vista cronológico, sino tam bién objetivamente, dado que los proyectos correspondientes apenas tienen relación con las ideas de 1789, sino que, al contrario, muestran inequívocamente improntas de motivos masó nicos, pitagóricos y platónicos.
521Respecto al punto de vista de los conservadores, que nunca tendría que haber ma durado, cfr. Hans Sedlmayr, «La esfera como edificio, o: Lo sin fundamento», en: Das Werk des Künstlers i, 1939/40, págs. 279-310; así como en: Klausjan Philipp (ed. ), Revolutionsarchi- tektur. Transformation und Utopie des Raums in der Franzósischen Revolution. Von der Zerstórung der Kónigsstatuen zur republikanischen Idealstadt, Braunschweig/Wiesbaden 1994, págs. 125- 154.
''"Según Denis Richet, «Asambleas revolucionarias», en: Kritisches Wórterbuch derFranzósis- chen Revolution, Fran^ois Furet y Mona Ozouf eds. , volumen n, «Instituciones e innovaciones, ideas, interpretaciones y representaciones», Frankfurt 1996, págs. 850-862, aquí pág. 853.
52,Cfr. , entre otros, Hans Christian Harten, o. c. , págs. 213-217.
524Citado por Walter Markow, Albert Soboul, 1789. Die GrosseRevolution derFranzosen, Colo nia 1977, pág. 131.
525Hans Christian Harten, o. c. , págs. 20-29.
526Cfr. Mona Ozouf, Das Pantheon. Freiheit Gleichheit Brüderlichkeit. Zweifranzósische Gedácht- nisorte, Berlín 1996, págs. 7-38.
S27Cfr. Eduard Pommier, «El Louvre como cementerio del arte del mundo», en: Gottfried
F l i e d l , Die Erfindung des Museums. Anfdnge der bürgerlichen Museumsidee in dr Franzósischen Revo lution, Viena 1996, págs. 7-25.
528Cfr. Mona Ozouf, Das Pantheon, o. c. , pág. 31.
s29En su Kommunikologie, Vilém Flusser ha relacionado el tipo de los «discursos de anfitea tro» con el concepto de totalitarismo; cfr. o. c. , págs. 27-28.
. vioPara la interpretación de este acontecimiento en el marco de la historia de la levitación moderna, cfr. infra, págs. 539-ss.
5,1 Ya el 12 de junio de 1790, durante los preparativos para la fiesta de la Federación, Ma- rat había agitado contra la falacia de la unidad en su gaceta Vami du peuple. «Se os entre tiene con las palabras libertad y unión, mientras ya se prepara en secreto la guerra contra nosotros». Por eso, los auténticos amigos de la patria habrían de excluir de la fiesta tanto a
los indiferentes como a los cobardes y traidores. Marat reconoce exclusivamente clases mo rales y psicopolíticas, no aquellas que todavía se definen por la «posición en el proceso pro ductivo».
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52Cfr. Esteban Buch, Beethovens Neunte. Eine Biographie, Berlín/Munich 2000, primera par te, «El nacimiento de la música estatal moderna», págs. 19-126.
53La diferenciación entre reuniones públicas en espacios cerrados y al aire libre es sig nificativa tanto en el artículo 8 de la Constitución alemana como en la ley de reunión, ya que el principio de que todos los alemanes tienen el derecho de reunirse pacíficamente y sin ar mas sin previa notificación o permiso, puede ser limitado por ley en caso de reuniones al ai re libre. Cfr. Helmut Ridder/Michael Breitbach/Ulli Rühl/Frank Steinmeier, Versammlungs- recht. Kommentar, Baden-Baden 1992; así como Martin Quilisch, Die demokratische Versammlung. Zur Rechtsnatur der Ordnungsgewalt des Leiters óffentlicher Versammlungen - Zugleich ain Beitrag zu enier Theorie der Versammlungsfrehei/, Berlín 1970.
54Que a los impulsores del movimiento olímpico temprano no se les ocultaba su carác ter de renacimiento lo atestigua, entre otros, el escrito del pedadogo deportivo francés Phi- lippe Daryl, Renaissance physique, París 1888. Sobre el antiguo sistema del circo cfr. Karl-Wil- helm Weeber, Panem et circenses. Massenunterhaltung ais Politik im alten Rom, Maguncia 1944; Paul Veyne, Le pain et le cirque. Sociologie historiqne d'un pluralisme politique, París 1976; Cle- mens Heucke, Circus und Hippodrom ais politischer Raum. Untersuchungen zum grossen Hippo- drom von Konstantinopel und zu entsprechenden Anlagen in spátantiken Kaiserresidenzen, Hildes- heim/Zúrich/Nueva York 1994.
w Gunter Gebauer, «Olimpia como utopía», en: Olympische Spiele - die andere Utopie der Mo- deme. Olympia zwischen Kult und Droge, Frankfurt 1996, pág. 10.
536Cfr. Klaus Deinet, Die mimetische Revolution oder Diefranzósische Linke und die Re-Inszenie- rung derFranzósischen Revolution im neunzehntenJahrhundert (1830-1871), Stuttgart 2001; Franqois Furet, 1789- Jenseits des Mythos, Hamburgo 1989.
57Elias Canetti, Masse und Macht, o. c. , págs. 53-s.
5WIbid. , págs. 29-s.
539Para la tradición alemana cfr. George L. Mosse, Die Nationalisierung der Massen. Politis-
che Symbolik und Massenbewegungen in Deutschland von den Napoleonischen Kriegen bis zum Dritten
Reich, Frankfurt 1976.
34,1 De todos modos, se ha hecho observar, con razón, que el ir de paseo, por lo demás una
actividad poco americana, como mejor se puede practicar hoy en Estados Unidos es en el Shopping Malí también una transformación del Jlaneur, cfr. Arthur Kroker/Marieluise Kro- ker/David Cook, Panik-Enzyklopadie, Viena 1999, pág. 90.
541La única excepción digna de ser nombrada: los planos de Albert Speer para el Estadio Alemán en el terreno de la asamblea general del partido del Reich en Núremberg, que ha bía de servir como emplazamiento definitivo de losJuegos Olímpicos pangermánicos, pre veían una instalación en U grecizante con una altura de tribuna de casi 100 metros y una ca pacidad para 400. 000 espectadores; los trabajos para ello no fueron más allá de la excavación de la fosa de la obra, hoy un lago dragado. Según Alex Scobie (Hitlers State Architecture: The Impact of Classical Antiquity, Pennsylvania State University, Park y Londres 1990, págs. 79-s. ), también en ese proyecto los elementos de estilo romanos prevalecían sobre los griegos. La autobiografía de Speer confirma esa interpretación, aunque se remita, a la vez, a las impre siones sacadas del estadio panatenaico restaurado durante un viaje por Grecia en 1935. Cfr. Albert Speer, Erinnerungen, Berlín 1969, pág. 76.