AufrisseinerphilosophischenAnthropologie, escrito en homena
je a Max Müller con ocasión de su sesenta cumpleaños, Friburgo/Múnich 1966, pág.
je a Max Müller con ocasión de su sesenta cumpleaños, Friburgo/Múnich 1966, pág.
Sloterdijk - Esferas - v3
12Bruno Latour, DasParlament derDinge. FüreinepolitischeÓkologie, Frankfurt 2001.
nCfr. Roberto Esposito, Immunitas. Protezioneenegazionedellavita, Turín 2002, y Communi- tas. Origineedestinodellacommunitá, Turín 1999; Philippe Caspar, Vindividuation desetres. Ans ióte, LeibnizetVimmunologiecontemporaine, París/Namur 1985.
667
14Cfr. Homi K. Bhabha, Die VerortungderKultur, Tubinga 2000; Volker Demuth, Topische Asthetik. KórperweltenKunstweltenCyberspaee,Würzburg 2002; Hermann Schmitz, AdolfHitlerin derGeschichte, Bonn 1999.
l5Cfr. Bruno Latour, «Gabriel Tarde y el final de lo social», en: SozialeWelt52 (2001), págs. 361-375.
16Bruno Latour, DasParlamení derDirige, o. c.
l7Heinrich Heine, BuchderLieder, LyrischesIntermezzoxun, «Los viejos cuentos advierten», línea final.
18Cfr. Die Vorsokratiker, griego-alemán, Jaap Mansfeld, Stuttgart 1987, págs. 244-245, fr. 3.
19De modo totalmente convencional aún, Wittgenstein dijo de la critica del lenguaje: «Lo que destruimos son sólo castillos en el aire»; cfr. Ludwig Wittgenstein, Philosophische Untersu- chungen, Frankfurt 1967, pág. 68. En el mismo espíritu, y sin miedo ante cuadros torcidos, Ri chard Saúl Wurman habla (en: Information Architects, Nueva York 1997) de una «gigantesca pleamar de datos», que, como anincoherentcacophonyoffoam,rompe sobre los seres humanos de la era de la información.
20G. W. F. Hegel, VoriesungenzurPhilosophiederReligión, Werkein20Bandea,Frankfurt 1970, volumen 17, pág. 320.
21Aristóteles, Problemata physica, xxx, i, Darmstadt 1962, pág. 252.
2Ibidem.
23Aquí seguimos la teoría de lo decorumque Heiner Mühlmann ha desarrollado en su
libro fundamental Die Natur der Kulturen. Eine kulturgenetische Theorie, Viena/Nueva York 1996, págs. 50-97. Para más detalles al respecto véase infra, «El ergotopo - Comunidades de esfuerzo e imperios beligerantes», capítulo 1, C, apartado 6, págs. 316-327. Para una versión corta del planteamiento de Brock/Mühlmann cfr. Heiner Mühlmann, «La ecología de las culturas», en: Bazon Brock/Gerlinde Koschik (eds. ), Krieg und Kunst, Munich 2002, págs. 39-54.
24Sobre todo en la obra del fundador de la neo-fenomenología Hermann Schmitz. Cfr. , entre otros, Hermann Schmitz, LeibundGefühl. MaterialienzueitierphilosophischenTherapeutik, Paderborn 1992, págs. 135-s.
Cfr. Bart Kosko, Die Zukunfl istfuzzy. UnscharfeÍMgik verándert die Welt, Munich 2001. 26Cfr. Gilíes Deleuze/Félix Guattari, Milplateaux. Capitalismeetschizophrénie2, París 1980, capítulo 14: «1440 - le lisse et le strié», págs. 592-625. [Aft7 Mesetas, Pre-Textos, Valencia 1988,
capítulo 14: « 1440- Lo liso y lo estriado». ]
27Cfr. Emst Bloch, Spuren, Berlín 1930, nueva edición ampliada Frankfurt 1969.
28Cfr. Günther Gamm, Nicht nichts. Studien zu einer Semantik des Unbestimmten, Frankfurt
2000, y Flucht aus der Kategorie. Die Positivierung des Unbestimmten ais Ausgang aus der Mademe, Frankfurt 1994.
29Cfr. Vladimirjamkélévitch, LeJe-ne-sais-quoietlePresque-rien,París 1957, nueva edición en tres tomos, París 1980.
“ Cfr. Yve-Alain Bois/Rosalind Kraus, Lmforme. Mode d'emploi, París 1996.
MPara la fuente de la expresión, que Hansjürgen Heinrichs acuñó adhocen una con versación, cfr. Hansjürgen Heinrichs/Peter Sloterdijk, DieSonneundderTod. DialogischeUn- tersuchungen,Frankfurt 2001, pág. 247. [Elsolylamuerte,Siruela, Madrid 2004. ]
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32Véase infra, capítulo 1, «Insulamientos. Para una teoría de las cápsulas, islas e invernade ros»,apartadoA, «Islasabsolutas»,págs. 244-260.
33Hesíodo, Theogonie. WerkeundTage,griegoyalemán,ediciónytraduccióndeAdalbert von Schimding, Darmstadt 1991, págs. 20-21, versos 188-202. El poema didáctico habla en los versos precedentes de cómo la madre primordial Tierra, Gea, intentó convencer a sus hijos de vengarse de su cónyuge, un déspota y maltratador de niños, una tarea a cuyo desempeño sólo se prestó, finalmente, entre todos los vástagos titubeantes, el más joven de los titanes, Cronos; la perpetró con el «acero brillante», fabricado por Gea y foijado como una enorme hoz de agudos dientes, castrando con él al padre cuando se tendió en la oscuridad sobre la diosa (o. c. , versos 154-182).
34Ibidem, versos 197-198.
35En la mitología india aparece un motivo análogo en torno al dios danzante Shiva Na- taraja; de los bucles extáticamente sacudidos del dios surgen las aguas, chispeantes en espu ma, del río divino; donde caía una gota de espuma surgía un centro de peregrinación; cfr. Helmut Maassen, «El dios danzante», en: Rolf Elberfeld/Günter Wolfart, Komparative Asthe- tik. Künste und ásthetische Erfahrungen zwischen Asien und Europa,, Colonia 2000, pág. 113.
36Heinrich Zimmer ofrece una interpretación y reproducción libre de las diversas tradi ciones en su libro Maya. Der indische Mythos, Frankfurt 1978 (primero Stuttgarty Berlín 1936), bajo el título «El batido del mar de leche», págs. 127-147.
37TheMahabharata. Traducción de Pratap Chandra Roy, Nueva Delhi 1970, volumen i, sec ción 18, págs. 59-60. El nombre del veneno significa probablemente cumbre (huta)de la muer te (hala); según la interpretación de Heinrich Zimmer, significa «la quintaesencia del veneno mortal del mundo»; fue bebido por el dios Shiva y conservado en la garganta, por lo que tam bién lleva el apodo de Nilakantha, Garganta-azul.
38LeRamayanadeValmiki. Edición a cargo de Madelaine Biardeau, París 1999, págs. 87-88.
39No sin razón la edición francesa del Ramayana traduce la expresión sánscrita «batida» (manthá) por «baratage», hacer mantequilla. Cfr. también Amritabindu Upanishad 20: «Co mo la mantequilla está oculta en la leche, así descansa la conciencia pura (vijnanam) en cada ser, sirviendo el entendimiento de batidor».
^Charles Vernon Boys, Soap Bubbles. Their Colours and Forres Which Mould Them (1890), Nueva York 1959.
41Cfr. Sidney Perkowitz, Universal Foam. From Cappucino to the Cosmos, Nueva York 2000; pa ra la ramificación de burbujas cósmicas véase la figura de: EsferasII, Globos, pág. 124.
42Lynn Margulis, Die andereEvolution, capítulo 5: «Nacida de la espuma», págs. 89-108, Hei- delberg/Berlín 1999, págs. 92-93.
43 Para la hipótesis de la espuma/emulsión de la zoogénesis cfr. Harold Morowitz, Ma- yonnaise and the Origine of Life: Thoughts of Minds and Molecules, Woodbridge, Conn. 1985. So
bre el papel, recientemente entendido, de burbujas de aire en el intercambio gaseoso entre
los océanos y la atmósfera terrestre cfr. el informe de los investigadores marinos Grant Deane y Dale Stokes en la revista Nature 418, 2002, págs. 839-ss. Las aplicaciones técnicas del principio espuma son sorprendentemente numerosas: a sus manifestaciones más populares pertenecen productos de tahona como el pan y los pasteles, de los que pocas veces se tiene
claro que constituyen espumas semiconsistentes, basadas en una inflación de celdillas de
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aire en la masa, producida por el calor. El gesto de remover la masa es la huella de la aphrogenia más cotidiana. La modernización de los materiales de construcción ha produ cido una plétora de espumas artificiales, que va desde los conocidos materiales espumosos PVC artificiales hasta las espumas de metal y otras espumas consistentes de vidrio, piedra, cerámica y cosas semejantes. Por la introducción de los aerogeles se ha producido una in novación elegante en el campo de las tecnologías de espumas. Por lo que respecta a la ar quitectura moderna, se inspira de múltiples maneras en la potencia conformadora de espa cio de las estructuras espumosas. Éstas, junto con el geometrismo y el organomorfismo de la Modernidad, constituyen, por decirlo así, un tercero: el camino mimético-natural de la ar quitectura moderna.
4 Desarrollados en: Esferas I, Burbujas, Siruela, Madrid 2003.
45Del tema de las pluralidades celulares nos volvemos a ocupar más abajo, en el capítulo 2, «Indoors. Arquitecturasdelaespuma», apartado B, «Construccióncelular,egosferas,autocontai- ner», págs. 432-ss.
Cfr. Georg Simmel, «Lasociedad de ados» (1908), en: AufsátzeundAbhandlungen1901- 1908, volumen II, Frankfúrt 1993, págs. 348-ss.
47Para el tema del fogón como paso del espacio quasi surreal de la diada conyugal al espacio físico, social y cultual de la vida hogareña, cfr. Esferas II, Globos, capítulo 2, «Re cuerdos-receptáculo. Sobre elfundamento de la solidaridad en laforma inclusiva», págs. 173-218, 204-ss.
48Sobre el espacio radiocrático o imperial, cfr. EsferasII, Globos,capítulo 7, «Cómo a través del medio puro el centro de las esferas actúa en la lejanía. Paraunametafísicadelatelecomu nicación», págs. 581-ss.
49Cfr. Slavoj %iSzek, «Bienvenidos al desierto de lo real», en: Die Revolution steht bevor. Dreizehn Versuche über Lenin, Frankfúrt 2002, pág. 147; como un eco de ello pueden leerse las reflexiones de EricaJongs sobre el primer aniversario del 11 de septiembre de 2001, que gi ran en tomo a la tesis de que Estados Unidos nunca ha sido inmune de verdad y que sólo era
jactancia el creérselo. En un sentido crítico semejante ha definido Vilém Flusser el concepto de patria como domicilios circundados de misterio. Cfr. Vilém Flusser, Von derFreiheit des Mi- granten. Einsprüche gegen den Nationalismus, Bensheim 1994, págs. 15-30.
50Peter Fuchs, Das seltsame Problem der Weltgesellschaft: Eine Neubrandenburger Vorlesung, Opladen 1997.
51Cfr. para esto infra el capítulo «Tránsito. Ni contrato, ni organismo. Aproximación a las multiplicidades-espacio, que, lamentablemente, se Uaman sociedades», págs. 202-ss.
52Para esa expresión cfr. Gabriel Tarde, Die GesetzederNachahmung (1890), Frankfúrt 2003, págs. 25-60; cfr. ahí también las expresiones «radiación imitativa», rayonnement imitatif, e «imi tación contagiosa», contagión imitative, pág. 67.
5SVolker Grassmuck, « “Solo, pero no solitario” - La generación-otaku. Sobre algunas ten dencias nuevas en la cultura popular ymediáticajaponesa», en: Norbert Bolz/Friedrich Kit- tler/Christoph Tholen, ComputeraisMédium, Munich 1994, pág. 283.
54Que puede representarse, como haremos más tarde, como auto-emparejamiento, cfr. capítulo 2, «Indoors. Arquitecturasdelaespuma», apartado B, «Construccióncelular,egosferas,au- tocontainer», págs. 443-459.
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wJ a k o b v o n U e x k ü l l , K o m p o s i t i o n s l e h r e d e r N a t u r , F r a n k f u r t / B e r l í n / V i e n a 1 9 8 0 , p á g . 3 5 5 .
"’Johann Gottfried Herder, Audi eine Philosophie der Geschichte zur Bildung der Menschheit, Frankfurt 1967, pág. 44.
r’7Pierre Lévy, Die kollektive Intelligenz. Eine Anthropologie des Cyberspace, Mannheim 1997, pág. 172.
* Citado según: Maurice Besset, Le Corbusier, Ginebra 1987, pág. 98.
wCfr. Martin Heidegger, Sein und Zeit (1927), Tubinga 1967, §§ 29 y 30. [El sery el tiempo, Fondo de Cultura Económica, Madrid 1989. ]
60Cfr. Hermann Schmitz, AdolfHitlerinderGeschichte, o. c. , págs. 21-31; 377-404.
filSobre la necesidad de domesticidad integral del ser humano cfr. Hugh Miller, Progress and Decline. The Group in Evolution, Oxford 1964, págs. 173-213. Tilman Allert, Die Familie. Falls- tudien zur Unverwüstlichkeit einer Lebensform, Berlín/Nueva York 1998.
62Cfr. EsferasII, Globos, págs. 715-725, asi como Peter Sloterdijk/Hans-Jürgen Heinrichs, Die SonneundderTod. DialogischeUntersuchungen,o. c. ,págs. 190-ss.
B,Johann Wolfgang Goethe, Maximen und Reflexionen, n. ° 501.
Cfr. Robert B. Brandon, Making It Explicit. Reasoning, Represenling and Discoursive Com-
mitment, Boston 1994; alemán bajo el título desacertado de Expressive Vemunft, Frankfurt 2000. “’Uno de los pocos autores que tuvieron en cuenta esta situación fue Karl Rahner SJ, quien explicaba en su artículo «El experimento ser humano. Perspectiva teológica de la au- tomanipulación del ser humano»: «Tiene que querer ser el ser humano operable, aunque
aún queden oscuras a lo lejos la dimensión y el modo correcto de esa automanipulación». En: DieFragenachdemMenschen.
AufrisseinerphilosophischenAnthropologie, escrito en homena
je a Max Müller con ocasión de su sesenta cumpleaños, Friburgo/Múnich 1966, pág. 53.
**Cfr. al respecto la « Consideración intermedia: Compulsión luminosa e irrupción en el mundo articulado», en especial las referencias a la concepción de la articulación en Bruno Latour, págs. 169-ss.
"7Eric Alliez, en su libro DeTimpossibilitédelaphénoménologie. Surlaphilosophiefranqaisecon- temporaine, París 1995, lanza una mirada retrospectiva serena a la constelación fenomenológi- ca y a su disolución.
'"Véanse págs. 485-497.
mMonadología, 61: «Mais une Ame ne peut lire en elle-méme que ce qui y est représenté distinctement, car elle ne sauroit developper tout d ’un coup tous ses replis, car ils vont á l’in- fmi». Si el plegamiento de lo sabido implícita u oscuramente por el alma llega hasta el infi nito, no hay perspectiva alguna de llegar a un saber completamente explícito; éste está re servado a Dios, al intelecto humano le pertenece un progreso de conciencia de explicitud creciente, pero siempre insuficiente.
70Se pueden remontar los orígenes de la defensa moderna del primado de la percepción al menos hasta la crítica de Goethe de la cosmovisión científico-natural; cfr. Albrecht Schó- ne, Goethes Farbentheologie, Múnich 1987; Ursula Schuh, «Die Sinne trügen nicht»: Goethes Kritik der Wahmehmnung ais Antwort auf virtueüe Welten, Stuttgart/Berlín 2000.
71El concepto «Ge-stell» (engranaje, armazón, estructura de emplazamiento) de Heideg ger recoge algo de la anormalidad de los estados de cosas forzados a aparecer, que no apa recen por sí mismos. Manifiesta un sentido para lo monstruoso en lo recién-desocultado, por
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consiguiente para la violación de lo oculto, que tiene que darse a conocer por la investiga ción y que, en cuanto cae en la coacción de la visibilidad, o sea, en la publicidad, significa al go completamente diferente que la presencia de una «cosa» natural en el entorno próximo o que el estar abierto de un paisaje habitual a miradas panorámicas amplias.
TMScaleup:Transferencia de modelos en la técnica de procedimientos, Weinheim 2000. 75Cfr. Peter Galison, ImageandLogic. AMaterialCultureofMicrophysics,Chicago 1997.
74La forma hasta ahora más fuerte de una teoría rotada, en ese sentido, la ofrece, a nues
tro entender, Heiner Mühlmann, DieNaturderKulturen. Entwurfeinerkulturgenetischen Theorie, Viena/Nueva York 1996.
75Hermann Broch, Frankfurt 1976, pág. 103.
76Al mencionar estos datos seguimos el relato de Dieter Martinetz, DerGas-Krieg1914-1918. Entwicklung, Einsatz und Hersteüung chemischer Kampfstoffe. Das Zusammenwirken von militárischer Führung, Wissenschaft undIndustrie, Bonn 1996; variantes de poca importancia en indicaciones del lugar así como en datos temporales y cuantitativos se encuentran en la monografía de Oli- vier Lepick, La grandeguerre chimique: 1914-1918, París 1998.
^JeanJules Henry Mordacq, Le árame de lYser, París 1933, citado por Rudolf Hanslian (ed. ), DerchemischeKrieg, tercera edición, Berlín 1935, págs. 123-ss.
TMCfr. Martinetz, o. c. , págs. 23-ss.
^Fritz Haber (1868-1934) fue también durante la guerra director de una ponencia dedi cada a «Asuntos de la lucha con gas» en el Ministerio de la Guerra. Por serjudío tuvo que abandonar Alemania en 1933, después de que todavía en el verano del mismo año parece que asesorara a la Dirección militar del Reich sobre la reintroducción de un arma de gas. Tras una estancia en Inglaterra, murió el 29 de enero de 1934 en Basilea cuando se encontraba de camino a Palestina. Algunos de sus allegados murieron en Auschwitz. En la ciencia militar se ha mantenido el recuerdo del llamado producto de letalidad haberiano, que resulta multi plicando la concentración tóxica por el tiempo de exposición (producto c x t). La concesión del Premio Nobel de Química en el año 1918 a Haber por su descubrimiento de la síntesis del amoníaco levantó fuertes protestas en Inglaterra y Francia, donde su nombre se asociaba, an te todo, a la organización de la guerra química.
80Citado por Martinetz, o. c. , pág. 24.
HICfr. infra, págs. 514-ss.
82«You take my life / When you do take the means whereby I live». El mercaderdeVenecia,
acto IV, escena 1.
8SCfr. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Phánomenobgie des Geistes, Frankfurt 1970, págs.
431-ss. [Fenomenologíadelespíritu,FCE, Madrid 1981. ] Según Hegel, en el terror se realiza la «ri gidez discreta, absoluta, dura y la puntualidad obstinada de la autoconciencia real. . . Por eso, la única obra y actuación de la libertad universal es la muerte, y ciertamente una muerte que no tiene consumación ni alcance interior alguno; puesto que lo que se niega es el punto in consumado del sí-mismo absolutamente libre; es, pues, la muerte más fría, más trivial, sin más sentido que cortar una cabeza de col o beber un trago de agua» {íbid. , pág. 436).
MCfr. al anarquista alemán idealistaJohann Most, que inventó la idea de la carta-bomba; a s í c o m o : A l b e r t C a m u s , Vhomme révolté, P a r í s 1951, q u e a c e n t ú a l a d i f e r e n c i a e n t r e t e r r o r i n dividual y terrorismo estatal. [El hombrerebelde, Alianza Editorial, Madrid 2005. ]
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85Cfr. Joachin Fest, Hitler. Eine Biographie, Munich 2000, pág. 205. [Hitler, Planeta, Barce lona 2005. ]
“ Dado que ambos bandos eran conscientes de atentar contra el derecho de guerra, re nunciaron a formular protesta ante los gobiernos enemigos por la utilización de gases tóxi cos. El falso argumento de Haber, de que en el caso del cloro no se trataba de un gas tóxico sino sólo de un gas irritante, y que, por ello, no le competía la prohibición de la Convención de La Haya, se ha mantenido hasta en la más reciente apologética nacional-alemana.
87Cfr. JórgFriedrich, DasGesetzdesKrieges:dasdeutscheHeerinRussland1941-1945. DerPro- zessgegendasOberkommandoderWehrmacht,Munich 1993.
“ Este efecto fue anticipado por la utilización masiva de proyectiles altamente explosivos: cfr. Niall Ferguson, DerfalscheKrieg. DerErsteWeltkriegunddas20. Jahrhundert, Munich 2001, pág. 290: «La fuerza de las granadas tenía que suplir la falta de exactitud».
“ Explicaremos después cómo, desde nuestro punto de vista, la teoría del delirio de ma sas de Hermann Broch fue la segunda ciencia nueva del siglo; cfr. infra, págs. 145-ss.
“ Sobre la génesis de una nefología (o, por hablar con Thomas Mann, de una teoría de las «movilidades superiores») más despejada a comienzos del siglo xix informa la monografía de Richard Hamblyn DieErfindungderWolken. WieeinunbekannterMeteorologedieSprachedes Himmels erforschte, Frankfurt 2001. Las derivaciones más importantes desde el punto de vista de las ciencias humanas del fenómeno de la propaganda bélica y de su superación en la co municación de masas intoxicante se encuentran en la teoría del delirio de masas o de la psi cosis colectiva de Hermann Broch, véase infra, págs. 145-ss.
91Cfr. Martinetz, o. c. , pág. 93.
‘"Llamado así por Fritz Haber a causa de los científicos responsables, el Dr. Lommel (Ba- yer, Leverkusen) y el profesor Steinkopf (colaborador de Haber en el Instituto Kaiser-Wil- helm para Química física y Electroquímica de Dahlem, durante la guerra: «Instituto Militar Prusiano»). Ese gas de combate fue llamado también mustardgas (gas mostaza) a causa de su olor, o material de los hunos, por su efecto devastador, o bien yperita [o iperita], por su pri mer lugar de utilización [Ypres o Ieper].
“ Sobre la no utilización del arma-gas en la Segunda Guerra Mundial cfr. Günther Ge- llermann, DerKrieg, dernichtstattfand. Móglichkeiten, UberlegungenundEntscheidungenderdeuts- chenOberstenFührungzurVerwendungchemischerKampstoffeimZweitenWeltkrieg,Coblenza 1986.
“ Cfr. Martinetz, o. c. , pág. 70.
“ Para la expresión sombra-estrés cfr. Heiner Mühlmann, DieNaturderKulturen, o. c.
“ N o carece en absoluto de sentido, por el contrario, la toma de medidas de naturaleza
policial y, en caso necesario, militar contra grupos definidos, adscritos a la utilización de la violencia contra instituciones, personas y símbolos.
“ Tampoco del lado alemán fue un estreno absoluto en la guerra de gas el ataque con gas de cloro de Ieper; ya en enero de 1915 se había probado en el frente oriental la granada de gas, llamada T 12, y utilizado en marzo en el frente occidental, cerca de Nieuport.
98El exterminismo representa una simplificación del sadismo descrito clásicamente por Sartre; en él, lo que importa no es ya apropiarse de la libertad del otro, sino liberar el propio medio ambiente de la libertad del otro.
“ Intoxicación, tanto en sentido literal como figurado. El 4 de agosto de 2002, el teledia
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rio de la noche de la ARD mostró una entrevista con una mujerjoven en la playa de Tel Aviv, que, ante el atentado suicida de un palestino en un autobús israelí, preguntaba: «¿Tenemos que dejar de respirar? ».
"H‘Citado según:Jürgen Kalthoff/Martin Wemer, DieHándlerdesZyklonB. Tesch& Stabe- now. EineFirmengeschichtezwischenHamburgundAuschwitz, Hamburgo 1998, pág. 24.
101Ibid. , pág. 25.
102Considerando que un añadido así hubiera sido contraproducente para los fines de la exterminación humana, a los departamentos de higiene de Auschwitz, Oranienburg y otros campos de concentración se les suministró una variante de ciclón B, sin ese componente de advertencia.
,0,Cfr. Kalthoff/Wemer, o. c. ,págs. 56-ss. y241.
UHIbid. , págs. 45-102.
105Ibid. ,pág. 109.
106El gas de guerra Sarin (T 144) fue sintetizado en 1938 en el departamento de investi
gación de la I. G. Farben, dirigido por el Dr. Gerhard Schrader. Su toxicidad es más de trein ta veces superior a la del ácido cianhídrico; con suficiente tiempo de exposición un gramo de Sarin bastaría para matar hasta a mil seres humanos.
107Cfr. Haruki Murakami, Underground. TheTokyoGasAttack& theJapanesePsyche,Londres 2001. El escritorJosef Haslinger ha proporcionado una variante austroterrorista de estos su cesos: en su novela policíaca OpembaU,Frankfurt 1995,juega con la idea de que un edificio de las medidas de la Ópera de Viena pudiera ser ocasionalmente transformado en una gran cámara de gas por un grupo de criminales.
108Elias Canetti, DasGewtssenderWorte. Essays,Frankfurt 1981, pág. 23.
109Cfr. Gotz Aly, «Endlosung»: Vólkerverschiebungen und der Mord an den europáischenJuden, Frankfurt 1995, pág. 374. Sólo recientemente se han analizado frases-hate-speech de ese tipo de manera lingüística y filosófico-moralmente adecuada. Cfr. Judith Buder, Hass spricht. Zur Po- litik desPerformativen, Berlín 1998.
1,0Cfr. Wim Klever (ed. ), Die Schwere der Luft in der Diskusion des 17. Jahrhunderts, Wiesba- den 1997; StevenShapin/SimonSchaffer, LeviathanandtheAirPump. Hobbes,BoyleandtheEx perimentalLife,Princeton1985; laMacrobiótica,1796,deChristophWilhelmHufelandyasere fiere a la conexión entre calidad de aire y esperanza de vida.
IUJ. G. Herder, Schriften. EineAuswahlausdemGesamtwerk,Walter Flemmer ed. , Múnich 1960, págs. 78-79, cursiva nuestra.
12Cfr. en este volumen, en el capítulo 3: «Impulso hacia arriba y mimo. Para una critica del humor puro», el apartado 2: «La ficción del ser-de-carencias», págs. 529-538.
nsCfr. Friedrich Nietzsche, Briefe, Sámtliche Briefe, Kritische Studienausgabe, volumen 6, Mú nich 1986, pág. 140. A Franz Overbeck, 14 de noviembre de 1881: «[. . . ] pero esa meteorología médica. . . es desgraciadamente una ciencia que está todavía en su infancia y, por lo que a mí me importa, sólo una docena de interrogantes más. Quizá se sepa más ahora; yo tendría que haber estado en la exposición de la electricidad en París, en parte para aprender las últimas novedades, en parte como objeto de la exposición: pues como olfateador de cambios eléc tricos y como profeta del tiempo, según se dice, compito con los monos y soy probablemen te una “especialidad”».
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1,4Cfr. Rudibert Kunz/Rolf-Dieter Müller, Giftgas gegen Abd el Krim. Deutschland, Spanien undderGaskrieginSpanisch-Marokko1922-1927,Friburgo 1990; en este libro se encuentran de talles pormenorizados sobre la participación de químicos de guerra y firmas alemanes en la primera guerra aeroquímica, en la que guerreros a caballo procedentes de la población mon tañesa de las cabilas del Rif fueron abatidos mediante bombas de ácido cianhídrico y de ga solina.
1,5Ya en 1950 Cari Schmitt hablaba del «puro carácter destructivo de la guerra aérea mo derna», en: Der Nomos der Erde im Vólkerrecht desJus Publicum Europeum, Berlín 1988, pág. 298. 16Un indicio, entre muchos, de esto es la utilización de medios bélicos manifiestamente terroristas como el napalm por la US Air Forcé en la guerra de Vietnam, así como el lanza
miento de la temida bomba rompedora de pulmones, la Blue 82 Commando Vault, alias Daisy Cutter(una bomba de nitrato de amoníaco de 5,7 toneladas), sobre la infantería iraquí y los guerreros afganos.
,17Cfr. Jórg Friedrich, Der Brand. Deutschland im Bombenkrieg 1940-1945, Múnich 2002. llHJórg Friedrich, o. c. , pág. 358.
1,9Para un detallado relato posterior de lo acontecido entre el 13 y el 15 de febrero de 1945
cff. GótzBergander, DresdenimLuftkrieg. Vorgeschichte,ZerstorungFolgen,Weimar/ColoniaAlie na 1994,especialmente págs. 112-231;asícomojórg Friedrich, o. c. ,págs. 358-ss.
120De todos modos, ya para la noche del incendio de Hamburgo se citan 41. 000 muertos. La cifra «oficial» de las víctimas de Dresde le parece intuitivamente a un testigo ocular como Gótz Bergander demasiado baja, aunque admite como historiador que faltan las pruebas pa ra cifras más elevadas, por muy plausibles que parezcan subjetivamente y dentro de la diná mica de la exageración.
121Si se añaden los enfermos por radiación que murieron hasta finales de 1945, o, mejor dicho, hasta el primer aniversario del lanzamiento de las bombas, se llega a 151. 000 para Hi roshima y 70. 000 para Nagasaki.
,22Durante la fiesta conmemorativa de la paz en Hiroshima, el 6 de agosto de 2001, se cifró el número total de víctimas, añadidos los muertos por secuelas posteriores (lo que pierde en plausibilidad tras más de medio siglo), en 221.