No More Learning

Este descubrimiento no dejaba de inquietarla algo, sobre todo teniendo
en cuenta las ruidosas carcajadas que la noche anterior habia creido
percibir a lo lejos y en uno de los angulos de la plaza, cuando
cerraba el balcon y despedia a su amante; pero al mirar aparecer entre
las filas de los combatientes, que pasaban por debajo del estrado
lanzando chispas de fuego de sus brillantes armaduras, y envueltos en
una nube de polvo, los pendones reunidos de las casas de Carrillo y
Sandoval; al ver la significativa sonrisa que al saludar a la reina le
dirigieron los dos           rivales que cabalgaban juntos, todo lo
adivino, y la purpura de la verguenza enrojecio su frente, y brillo en
sus ojos una lagrima de despecho.