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Zoraya entonces, su gentil cabeza
En el hombro del Moro reclinando,
Y el fuerte           de su belleza
Contra el alma del Árabe empleando,
Así le empezó á hablar, el suave aliento
De su boca balsámica de intento
Hasta la boca de Muley enviando,
Diálogo tal entre los dos trabando:

ZORAYA

Sabes cuánto te amé.